Juntos en contra de la Junta

por Adrián González
Publicado en periódico Metro
11 de marzo 2016

 

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Un país que lleva más de quinientos años siendo colonia, primero de España y luego de Estados Unidos, se enfrenta ahora mismo al peor momento y la más cruda manifestación del colonialismo. Sumidos en la peor crisis económica de nuestra historia, sin las herramientas para poder salir de ella debido a nuestro indigno estatus colonial, Estados Unidos propone, con el aval del gobierno colonial, la creación de una junta de control fiscal para Puerto Rico. Esto significa -entre otras cosas- acentuar de la forma más clara el hecho de que somos una colonia en el Caribe y, tal como pensaban hace 100 años en el Congreso de Estados Unidos, que no podemos autogobernarnos. La imposición de esta junta haría inoperante por completo el Gobierno de Puerto Rico. La Fortaleza y el Capitolio se convertirían en edificios que adornarían el Viejo San Juan, donde van a estar los hombres y mujeres que escogeremos con nuestros votos para llevar las riendas del país. Y si están pensando que los que han llegado hasta ahí lo han hecho mal, esa es harina de otro costal, pues no llegaron solos al poder, llegaron porque el pueblo los escogió.

El que un grupo de personas nombradas por el Congreso de Estados Unidos gobierne el país pudiera significar que, por ejemplo, la Legislatura no tenga la potestad de aprobar leyes que afecten los derechos de la clase trabajadora. Si la junta decide que en Puerto Rico no va a aplicar el salario mínimo federal, la Legislatura de Puerto Rico estará impedida de hacer cualquier cosa. Esto es solo un ejemplo de las facultades que pudiera tener dicha junta. También tendrá la facultad de decidir cómo se distribuye el presupuesto en las agencias. La junta decidirá cuánto dinero llegará al Programa de Educación Especial del Departamento de Educación. Si entiende que hay que recortar gastos cancelando servicios, así lo hará, y nuestro gobierno seguirá impedido de hacer cualquier cosa. Como último ejemplo, podrá decidir si el costo de la matrícula de la Universidad de Puerto Rico debe aumentarse, y no podremos hacer nada.

Es el deber de todas y todos los puertorriqueños el repudiar con todas las fuerzas la mera intención de que se pretenda instituir un organismo como este para decidir el futuro de nuestro país. Aunque es un deber moral el oponerse a la junta, también es un deber político y hasta ahora los partidos coloniales han sucumbido ante la idea de la creación de la junta. Recientemente ha salido a relucir información que apunta a que Estados Unidos pretende establecer en el proyecto de ley que crea la junta el que sea el Gobierno de Puerto Rico quien solicite al Congreso la creación de este organismo. Obviamente, no quiere lucir como el país que le impuso una junta de control fiscal a su colonia.

Si, en efecto, los políticos coloniales se doblegan y solicitan al Congreso mediante ley el que se nos imponga la junta, el mensaje al país será claro y contundente. Quienes la favorezcan serán personas satisfechas con el régimen colonial y dispuestas a recrudecerlo. El Partido Independentista Puertorriqueño no se prestará a este juego colonial. Nuestro partido saldrá a la calle a expresarse en contra de la imposición de la junta. EL 22 de marzo, día que se conmemora la abolición de la esclavitud, nos expresaremos en contra de la esclavitud que es el colonialismo. Acudiremos, junto con todos los sectores que se oponen a la creación de este organismo, frente al Tribunal federal para darnos a respetar y decirle NO a la junta de control fiscal.