Las marchas

Antes de ayer se llevó a cabo en el Viejo San Juan uno de los espectáculos públicos de mayor cinismo y prepotencia que registra mucha historia. Juntas y tomadas de la mano, las más importantes e influyentes organizaciones empresariales de Puerto Rico convocaron a una marcha en defensa del Proyecto de Paseo Caribe y a favor de que no se interrumpa su construcción.

Allí se dieron cita, entre otros, la Asociación de Bancos, la Asociación de Hoteleros, la Asociación de Compañías Aseguradoras y la de los Contratistas Generales y Constructores de Hogares, entre otras. La característica principal de estos gremios patronales, además de ser incondicionales defensores de los privilegios e intereses de sus miembros, es la de haber sido históricamente opositores de cualquier medida que pudiera representar justicia social o redistributiva para la mayoría de nuestro pueblo.

Han sido además, los padrinos económicos tanto del Partido Popular como del Partido Nuevo y los más notorios inversionistas políticos del país se encuentran entre sus miembros y afiliados. Han apoyado con entusiasmo –y en colaboración con el PPD y el PNP— medidas como el IVU y las regalías de créditos contributivos para los bancos, y se han opuesto tenazmente a cualquier aumento en el salario mínimo o a cualquier aumento en las ridículamente bajas tasas reales de contribuciones que pagan hoy al gobierno los intereses que ellos representan.

Para colmo de cuentos, llevaron coaccionados a su marcha a varios cientos de obreros de sus proyectos en un esfuerzo transparente y patético de crear la impresión de que los grandes intereses representaban allí los intereses de los trabajadores. No hay prueba más fehaciente del desprecio hacía los obreros que manipularlos para que salgan en defensa de quienes los explotan.

El objetivo de esa marcha sin embargo, era otro. Se trató de un acto de intimidación contra los políticos del PPD y el PNP para que busquen la manera de salvar el Paseo Caribe o al menos lograr que quien acabe pagando la cuenta sean los contribuyentes puertorriqueños. Ahí se dirige su estrategia, y si depende de la voluntad política de Aníbal Acevedo Vilá, habrán de salirse con la suya una vez más.

Pero habrá otra marcha en diciembre. Para mañana el Movimiento Independentista Nacional Hostosiano convocó a una marcha desde el Ateneo Puertorriqueño hasta el Tribunal Federal para protestar contra éste y sus ingerencias en asuntos locales incluyendo la investigación del gran jurado federal sobre Aníbal Acevedo. Considero esa convocatoria un error puesto que en momentos en que se anticipa el desenlace de esa investigación resulta inevitable que la marcha se interprete como una de apoyo al gobernador colonial, particularmente cuando los convocantes han expresado en el pasado su apoyo electoral a Acevedo Vilá. Similar tono adoptó un grupo de dirigentes del PPD que se autodenominan autonomistas y que anunciaron que acudirían a la marcha anti-federal haciendo referencia también a la “persecución” del gobierno federal contra el gobernador. El mensaje pues resulta confuso y ambiguo si por más nada porque devalúa y convierte en trivial el concepto mismo de la persecución de que ha sido objeto el independentismo a manos del gobierno federal y de los gobiernos de la colonia que han estado siempre en complicidad con sus amos en Washington. El momento requiere claridad y precisión en la denuncia, no un gesto de apoyo al portaestandarte del colonialismo.