No es la Junta, es la colonia

por Rubén Berríos Martínez

publicado en El Nuevo Día  2 de junio 2016

La Junta de Control Fiscal es abusiva y humillante, pero el verdadero problema no es la Junta, es la colonia. La Junta es un efecto. La causa es la colonia. De esa realidad se han dado cuenta más y más puertorriqueños durante el proceso de discusión de la misma.

 

La colonia, por definición, siempre sirve a los intereses del país colonizador. Mientras el interés de los Estados Unidos era multiplicar la dependencia y los préstamos para mantener la colonia a flote, el ELA prevalecía. Hoy, su interés es cobrar sus préstamos. A nadie debe extrañar que, como siempre, los Estados Unidos actúen en beneficio propio. Indignarse ante la Junta y no hacerlo ante el colonialismo constituye una contradicción insalvable.

 

Ante el descalabro del ELA que la Junta –apruébese o no– evidencia descarnadamente, el liderato colonialista se mostraba desconcertado y errático. Algunos llegaron a cuestionar la viabilidad del ELA. Hasta que se reúne el liderato del PPD y aparece Rafael Hernández Colón, acompañado por Bernier y Acevedo Vilá, combatiendo la Junta y reafirmando, en palabras del exgobernador “una unión de carácter permanente con los Estados Unidos”.

 

De cara a las elecciones en la dirección del PPD se ha impuesto el inmovilismo de Rafael Hernández Colón. Su lógica es sencilla: es hora de cerrar filas oponiéndose a la Junta y defendiendo al ELA o dividirnos sobre el estatus y perder las elecciones. Es el triunfo del inmovilismo. La gran aspiración del liderato del PPD: una colonia sin Junta que es lo que hemos tenido por 118 años y nos ha traído a donde estamos.

 

La estrategia colonialista es clara. Pretenderán hacer de la próxima elección una votación Junta Sí o No intentando convertir la oposición a la Junta en un voto por el PPD, en un respaldo a la colonia. Al mismo tiempo, resucitarán el engaño de una nueva promesa de Asamblea Constitucional o legislarán para celebrar el día de las elecciones un referéndum Asamblea Sí o No (o de Estadidad Sí o No) metiendo miedo con el fantasma de la Estadidad para perpetuar la colonia.

 

La alternativa a esa ruta colonial está en manos de la Legislatura: un mecanismo como el de la R. C. 57 radicado por la Senadora María de Lourdes Santiago para exigirle a Estados Unidos un proceso descolonizador y al mismo tiempo iniciar en Puerto Rico, antes de las elecciones, una verdadera Asamblea de Estatus descolonizadora.

 

En todo caso, ya el americano empezó a hablar y a actuar, y sucederá lo que por años se ha venido anticipando. La colonia, repudiada por los puertorriqueños y desahuciada por la metrópolis, se acabó. La estadidad, por ser contraria a los intereses de los Estados Unidos, es inviable y la nacionalidad puertorriqueña tomará su rumbo natural, el de nuestra soberanía, el de la independencia; porque le conviene a Puerto Rico y porque en el siglo 21 ya no es contraria a los intereses de los Estados Unidos. Muchos populares y estadistas lo intuyen. Y algunos ya lo dicen en voz alta. Al igual que ese país está normalizando sus relaciones con Cuba, lo hará con Puerto Rico.

 

Para acelerar la descolonización hay que luchar contra la Junta, pero no basta con eso. Es necesario, hoy más que nunca, repudiar la colonia y fortalecer la independencia en todos los frentes: en la calle, en Estados Unidos, en la arena internacional y en el frente electoral.

 

La suprema definición ya comenzó. Algunos compatriotas llegarán más temprano, otros más tarde, pero llegarán. La realidad se impone, la descolonización es inevitable y Puerto Rico será libre por voluntad de los puertorriqueños.

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